En proyectos complejos, no se trata solo de tener razón. Se trata de decidir correctamente la estrategia desde el inicio: la vía, cómo se plantea la discusión, el mecanismo, el foro y el momento. Una decisión sin criterio reduce el margen de maniobra. Una buena lo multiplica.
Actuar “porque siempre se ha hecho así” puede cerrar alternativas que luego no son posibles recuperar.